Al compartir con la Jerarquía de la Iglesia la inquietud de ser misionero juntamente con su comunidad de jóvenes Dios Habla Hoy, el Obispo les respondió que si querían ser misioneros tendrían primero que sacar un título universitario, es así que en obediencia a la jerarquía estudian y culminan sus carreras universitarias; graduándose nuestro fundador como Ingeniero Industrial. Al graduarse, se presentan ante el Arzobispo para mostrarle los títulos adquiridos, y manifestar su fiel obediencia al cumplir su petición. ¡Ahora sí, nada les impedía dedicarse por completo a la obra del Señor!
Nuestro fundador, durante todo el tiempo de su apostolado ha experimentado, luchas, privaciones, incomprensiones, que han templado aún más su ardiente espíritu en el amor y la entrega a su Dios.