Desde que era un niño ya poseía el carácter de un líder, era un pequeño juguetón, formaba grupos infantiles de juego; cuando tenía aproximadamente doce años de edad, lo nombraron en su colegio (Liceo Guatemala), presidente de la Asociación Infantil de los Cruzados, es allí donde comienza a darse cuenta que el Señor lo estaba llamando para servirle. Cursando la secundaria, a la edad de trece años, tiene la bendición de asistir a un Retiro Espiritual muy especial, que duró aproximadamente una semana, en este retiro nuestro fundador, sin saber lo que era una visión, tiene una que marcó su vida: Pudo ver con muchos detalles la Pasión, Crucifixión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo. En ella miraba cómo el Señor en cierto momento de su Pasión volvía su mirada hacia él y le decía con gran ternura: "Todo esto lo sufrí por ti, porque te amo". Esta experiencia espiritual duró más de tres horas y durante ese tiempo no podía dejar de llorar, es más, nuestro fundador cuenta que durante toda su vida en esta tierra, nunca ha llorado tanto como en esa ocasión, porque miraba a Jesús manifestándole su amor a través de esta hermosa visión espiritual.
Después de esta experiencia, nuestro fundador, sufre un cambio radical en su vida. Fue tan grande la transformación, que sus compañeros del colegio comenzaron a atacarlo y a tratar de hacerla reaccionar, pues se dieron cuenta de que ya no era el mismo niño que le gustaba molestar. Un día al salir del colegio un grupo de compañeros comenzaron a golpearlo, le arrancaron una cruz que llevaba en el cuello, llegaron a romperle hasta la camisa y su reacción ante este ataque fue aceptarlo sin tratar de impedir que sus compañeros le siguieran haciendo daño, ni siquiera dijo una palabra de todo lo que le estaban haciendo. Lo dejaron tirado en el suelo sangrando y golpeado. El solo veía en todo esto que le pasaba, aquel momento de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, la cual le había revelado en aquella visión.
Pasó varios meses en un estado de éxtasis espiritual y sólo deseaba hablar con Dios; posteriormente sus compañeros aceptaron su cambio y lo comenzaron a respetar. Incluso empezó a formar grupos de oración, donde asistían jóvenes del mismo colegio, la necesidad de dedicarse más y más de lleno a las cosas de Dios se incrementaba cada día de su vida.
Le consumía un fuego en su interior y su deseo más profundo era poder transmitirle a todo el mundo que Jesús les ama, es por eso que decide dedicar su vida a Dios, siendo un misionero.